"Fue muy duro porque estábamos jugando muy bien y tuvimos que dejar de hacerlo. De todas formas en ese momento lo más importante era la salud de una persona", comentó el brasileño, que defendió a la afición verdiblanca:
"Aquí no son más violentos que en otros estadios. Yo he visto algunos y también he oído hablar de otros. Por ejemplo, me han hablado del campo donde vamos a jugar el próximo domingo, que me han dicho que tiran más cosas que aquí y son mucho peores. Aún así, tenemos que intentar que no ocurran estas cosas por el bien del deporte y de la salud de todos, que al fin y al cabo es lo más importante".
"Nosotros tenemos un gran sentimiento de tristeza porque estábamos jugando bien y sólo por detalles íbamos perdiendo. Además, no creo que debamos perder por algo que ha hecho un aficionado, aunque fue algo grave porque está la vida de una persona en juego. La verdad que es difícil que se suspendan partidos".
"No sé lo que va a pasar esta semana, yo lo único que puedo hacer es trabajar para poder jugar otra vez. No me sorprendió jugar ante el Athletic porque yo siempre me he quedado triste cuando no me convocaban. La verdad es que han llegado varios equipos interesándose por mí y eso me pone muy contento. Pero no quiero irme, mi futuro está aquí, en el Betis".