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Parece que los recursos del Betis van directamente a la basura», dijo ayer José León mientras defendía la postura verdiblanca. Esta temporada la situación pasa de castaño a oscuro, y hay datos.
En lo que se lleva de Liga, el Betis ha visto cómo los árbitros recogían en sus actas cualquier mínimo detalle que ocurría en sus gradas. Esto ha provocado que en nueve de sus catorce partidos como local haya sido sancionado en aplicación de los artículos 73 y 131 de la RFEF, los que se refieren a los altercados violentos de carácter leve de la grada y a su reincidencia. Se han recogido varios lanzamientos de objetos (botellas con y sin tapón, mecheros, naranjas, latas) explosiones de cohetes y petardos, encendido de bengalas e invasiones puntuales del terreno de juego por parte de pocos aficionados y el Betis ha sido justamente castigado por ello, aunque la misma diligencia no se contempla en otros estadios de la máxima categoría.
Uno de ellos es San Mamés. No es un ejemplo de comportamiento deportivo la afición bilbaína pero sus castigos siempre han sido más leves, mucho más. Hasta dos agresiones a porteros (similares a la sufrida por Armando, pero con la única diferencia de la gravedad de la lesión) en San Mamés han pasado sólo como faltas leves. La primera fue en la jornada tercera, cuando el meta zaragocista César, según el acta de Mejuto González, sufrió en su área el lanzamiento de «bolas de papel o trozos de bocadillo», lo que provocó que se llamara la atención por megafonía, pero es que diez minutos después, «un objeto que no pudimos identificar impactó en la cabeza del portero del Zaragoza, siendo atendido con el juego detenido y sin causar lesion aparente». Esto mereció una sanción leve, según el Comité de Competición.
La segunda, más recordada, es la lluvia de objetos (vasos, botellas, mecheros, monedas, latas y hasta una navaja) que cayó e impactó sobre el madridista Casillas en la jornada 15, que solamente mereció un castigo leve a pesar de la evidencia de los hechos.
¡¡ NO A LA CORRUPCIÓN EN LA FEDERACIÓN !!
¡¡ TODOS SOMOS IGUALES, VILLAR !!
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